UN VIAJE QUE CAMBIÓ MI VIDA

Joana Chetwynd, 17

Creciendo en Sudamérica, era esperado que yo haría una fiesta de quince anos como todas las chicas. Yo le dije a mi madre que prefería hacer un gran viaje en familia para celebrar mis cumpleaños, y decidimos visitar a Amsterdam, Holanda, a Venecia, Italia y a Pula, Croacia. Fuimos yo, mis padres y mi grande amiga de infancia, Alice. Mi sueño siempre había sido visitar a Amsterdam, y quedamos en Utrecht (una ciudad Holandesa). Era verano y estaban muy lindos los canales, las calles en días calientes y la famosa "luz" del país, que dejaba los edificios con una apariencia dorada. Visitamos Amsterdam y comemos stroopwaffles, fuimos de barco en un recorrido por los canales y quedamos en bares para ver los partidos de fútbol de la copa del mundo que ocurría (y, claro, apoyar el equipo brasileño). Los días que pasamos en Holanda me dejaron encantada con las ciudades, sus personas, su culinaria, sus costumbres y su diversidad. Los canales en días de sol, rodeados de arboles, san muy lindos, y volví de la viaje considerando estudiar en Holanda cuando llegar a la universidad. Después, tomamos el vuelo a Venecia y el calor estaba insano, pero los canales y edificios anticuados compensaban. La culinaria era increíble, las pizzas, espaguetis y "gelatos". Nos transportamos en barcos-taxi y vimos la ponte Rialto, los edificios históricos y las maravillosas esculturas de vidrio de las personas locales. El destino final fue Croacia, donde vi las playas más lindas de mi vida, hasta mejor que las playas de Rio de Janeiro. Las aguas eran cristalinas y limpias, llenas de pez y algas. Aliviamos nuestro calor en el mar y comemos la deliciosa comida local. Me encanté con el verano europeo y volví para Brasil conociendo un mundo muy diferente al mio, teniendo una idea mejor de donde quería vivir en el futuro y enamorada con viajes y el contacto con otras culturas.

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